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Maya Angelou (Saint Louis, Misuri, USA. 1928)

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ALONE
Anoche
acostada, pensaba
Cómo encontrar para mi alma una casa
Donde el agua no tenga sed
Y la pieza de pan no sea una piedra
Se me ocurrió una cosa
Y no creo que me equivoque
Que nadie,
Pero nadie
puede hacerlo solo aquí. Solo, todo solo
Nadie, pero nadie
puede hacerlo solo. Hay algunos millonarios
Con dinero que no pueden usar
Sus esposas corren alrededor como banshees
Sus hijos cantan blues
Ellos tienen médicos caros
Para curar sus corazones de piedra.
Pero nadie
No, nadie
puede hacerlo solo aquí. Solo, todo solo
Nadie, pero nadie
Puede hacerlo solo. Ahora si escuchas atentamente
Te diré lo que sé
Nubes de tormenta se están acumulando
El viento va a soplar
La raza del hombre está sufriendo
Y puedo oír el gemido,
Porque nadie,
Pero nadie
Puede hacerlo solo aquí. Solo, todo solo
Nadie, pero nadie
Puede hacerlo solo.



Y AÚN ASÍ, ME LEVANTO.
Tú puedes escribirme en la historia

con tus amargas, torcidas mentiras,
puedes aventarme al fango
y aún así, como el polvo...me levanto.
¿Mi descaro te molesta? ¿Por qué estás ahí quiet…

Rodrigo Lira (Chile, 1949)

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GRECIA 907, 1975

Derrepente
no voy aguantar mas y emitiré un alarido
un alarido largo de varias horas
previamente - habrá que tomar precauciones-
habré electrificado mi balcón
cerrado la puerta con llave
(se me olvidaba que he de instalar una reja en la ventana del baño)
sembrado mis paredes con amuletos fabricados en noches de viernes a sábado
de tal manera que los tanques
queden atascados a varios cientos de metros de distancia
los pilotos de los jocker panthers
no puedan controlar sus lúpings y se estrellen
justamente encima de los camiones de soldados
que justamente habrán chocado con los tanques
que estarán atascados en el asfalto
que empezará a derretirse
a los pocos minutos
del alarido que emitiré cuando
no aguante más

Derrepente no voy aguantar más:
ya no bastará con las pajas mías de cada noche
con los pitos nuestros de cada día
y cuando no basten los opiáceos
los sicofármacos
los traquilizantes mayores o menores
las botellas de vino, cerveza, pisco o agua mineral

Previamente
me habré mesado los cabello…

Beatriz Vignoli (Argentina, 1965)

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ECLIPSE

En el horno de leña y de ladrillos
el cóncavo disco de hierro donde se asa
la carne y los panes se tuestan
parece, en su trípode, una de aquellas cosas
antiguas frente a las que tanto
te gustaba fumar.

Tu amigo me cuenta: vas a las cuatro plazas
por una vereda, por la otra
vereda vas volviendo como el loco a su casa.
Tu amigo me cuenta: en todos estos años
no pronunciaste más una palabra.

Cruza las piernas: noto que sus botas
son del mismo estilo que ya era viejo entonces.
La lleva, sin embargo, con gracia
pero su silencio es un reproche.

Oscuro contra el fuego, el perfil del disco
parece rebanado de un eclipse total.



DAFNE
a Hugo Padeletti
Ser verde en el invierno,
ser brisa y ser azul,
deprisa:
que padre río me transforme en árbol.

Debo espejar lo eterno en el instante
del brillo,
ser la cava del grillo:
que padre río me transforme en árbol.

Entre las hojas el trueno al sol murmura;
yo huyo en la espesura.

No quiero ser la cosa
que un dios rapta y destroza
y durar como resto:

Aproximadamente, dos kilos y medio (Anxos Sumai, Catoira, Galicia)

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La viajera se cruzó por primera vez con François en un restaurante de la ciudad de Kaizu. La ciudad de Kaizu se sitúa en la zona central de la isla japonesa de Honshu. Desayunaban. Ella un té verde, dos piezas de onigiri de salmón y arenques marinados. Él estaba sentado un par de mesas más adelante. Las mesas daban a una ventana desde la la cual se podía ver el río Kiso poco antes de unirse al Nagara y el Ibi. El Kiso, el Nagara y el Ibi se unen a la altura de la ciudad de Kaizu, a donde peregrinó por última vez el monje-poeta Matsuo Basho. Él y ella eran seres extraños en aquel pequeño restaurante, donde los pescadores tomaban sake tibio antes de extender las redes en el Kiso. Unas pocas mujeres, vendedoras de fruta, bebían su taza de té acompañada de pepinos encurtidos.

Después de escudriñarse con la mirada, él se acercó a ella, le tendió la mano:
-François.
Ella también le tendió a mano, presentándose con el primer nombre que se le pasó por la cabeza. La conversación fue breve, puro …