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Elvira Hernández, Chile 1951

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No se dedica a uno la bandera de Chile  no se entrega a cualquiera....... que la sepa tomar


LA TOMA DE LA BANDERA
Nadie ha dicho una palabra sobre la Bandera de Chile
en el porte         en la tela en todo su desierto cuadrilongo no la han nombrado La Bandera de Chile ausente
La Bandera de Chile no dice nada sobre sí misma se lee en un espejo de bolsillo redondo espejea retardada en el tiempo como un eco hay muchos vidrios rotos trizados como las líneas de una mano abierta se lee en busca de piedras para sus ganas

Una ignorancia padre aurea a la Bandera de Chile no importa ni madre que la parió se le rinden honores que centuplean los infalibles mecanismos incipiente la Bandera de Chile allí cien doscientos, novecientos no tiene en otros el territorio de sus propios eriazos no tiene en otros el fósil de su olla común no tienen no tienen hasta decir so de colores andrajos no tienen no tienen no son La Bandera de Chile se parte en banderitas para los niños y saludan.
 La Bandera de Chile es un pabel…

LA NOCHE DEL DELINEADOR NEGRO

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Debí haber imaginado como sería la historia cuando me pidió que le pintara los ojos con mi lápiz delineador negro. Ya unos días antes, había sido extraña la forma en que se presentó en el bar, como si hubiera caído del techo justo a mi lado izquierdo, cuando yo miraba para otro lado. No cayó del cielo, Eso lo supe después. Sin embargo, lo vi y le dije - Yo a ti te conozco-. El bar tenía nombre de fruta en almíbar. Al día siguiente me regaló un repollo bastante grande que la familia le había enviado en un paquete, junto con una botellas de vino y un casette que nunca escuchó. Caminamos varias horas por una avenida, entre árboles que el viento había doblado. Lloramos, sentados en una plaza, por alguien muerto hace unos meses. Alguien que yo no conocía. La noche del delineador negro, me vestí como para una fiesta. Vestido negro corto, medías caladas con ligas, botas largas del mismo color, los labios rosado fucsia. No hablamos de casi nada. Estábamos preparando un ritua…

Maya Angelou (Saint Louis, Misuri, USA. 1928)

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ALONE
Anoche
acostada, pensaba
Cómo encontrar para mi alma una casa
Donde el agua no tenga sed
Y la pieza de pan no sea una piedra
Se me ocurrió una cosa
Y no creo que me equivoque
Que nadie,
Pero nadie
puede hacerlo solo aquí. Solo, todo solo
Nadie, pero nadie
puede hacerlo solo. Hay algunos millonarios
Con dinero que no pueden usar
Sus esposas corren alrededor como banshees
Sus hijos cantan blues
Ellos tienen médicos caros
Para curar sus corazones de piedra.
Pero nadie
No, nadie
puede hacerlo solo aquí. Solo, todo solo
Nadie, pero nadie
Puede hacerlo solo. Ahora si escuchas atentamente
Te diré lo que sé
Nubes de tormenta se están acumulando
El viento va a soplar
La raza del hombre está sufriendo
Y puedo oír el gemido,
Porque nadie,
Pero nadie
Puede hacerlo solo aquí. Solo, todo solo
Nadie, pero nadie
Puede hacerlo solo.



Y AÚN ASÍ, ME LEVANTO.
Tú puedes escribirme en la historia

con tus amargas, torcidas mentiras,
puedes aventarme al fango
y aún así, como el polvo...me levanto.
¿Mi descaro te molesta? ¿Por qué estás ahí quiet…

Rodrigo Lira (Chile, 1949)

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GRECIA 907, 1975

Derrepente
no voy aguantar mas y emitiré un alarido
un alarido largo de varias horas
previamente - habrá que tomar precauciones-
habré electrificado mi balcón
cerrado la puerta con llave
(se me olvidaba que he de instalar una reja en la ventana del baño)
sembrado mis paredes con amuletos fabricados en noches de viernes a sábado
de tal manera que los tanques
queden atascados a varios cientos de metros de distancia
los pilotos de los jocker panthers
no puedan controlar sus lúpings y se estrellen
justamente encima de los camiones de soldados
que justamente habrán chocado con los tanques
que estarán atascados en el asfalto
que empezará a derretirse
a los pocos minutos
del alarido que emitiré cuando
no aguante más

Derrepente no voy aguantar más:
ya no bastará con las pajas mías de cada noche
con los pitos nuestros de cada día
y cuando no basten los opiáceos
los sicofármacos
los traquilizantes mayores o menores
las botellas de vino, cerveza, pisco o agua mineral

Previamente
me habré mesado los cabello…

Beatriz Vignoli (Argentina, 1965)

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ECLIPSE

En el horno de leña y de ladrillos
el cóncavo disco de hierro donde se asa
la carne y los panes se tuestan
parece, en su trípode, una de aquellas cosas
antiguas frente a las que tanto
te gustaba fumar.

Tu amigo me cuenta: vas a las cuatro plazas
por una vereda, por la otra
vereda vas volviendo como el loco a su casa.
Tu amigo me cuenta: en todos estos años
no pronunciaste más una palabra.

Cruza las piernas: noto que sus botas
son del mismo estilo que ya era viejo entonces.
La lleva, sin embargo, con gracia
pero su silencio es un reproche.

Oscuro contra el fuego, el perfil del disco
parece rebanado de un eclipse total.



DAFNE
a Hugo Padeletti
Ser verde en el invierno,
ser brisa y ser azul,
deprisa:
que padre río me transforme en árbol.

Debo espejar lo eterno en el instante
del brillo,
ser la cava del grillo:
que padre río me transforme en árbol.

Entre las hojas el trueno al sol murmura;
yo huyo en la espesura.

No quiero ser la cosa
que un dios rapta y destroza
y durar como resto:

Aproximadamente, dos kilos y medio (Anxos Sumai, Catoira, Galicia)

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La viajera se cruzó por primera vez con François en un restaurante de la ciudad de Kaizu. La ciudad de Kaizu se sitúa en la zona central de la isla japonesa de Honshu. Desayunaban. Ella un té verde, dos piezas de onigiri de salmón y arenques marinados. Él estaba sentado un par de mesas más adelante. Las mesas daban a una ventana desde la la cual se podía ver el río Kiso poco antes de unirse al Nagara y el Ibi. El Kiso, el Nagara y el Ibi se unen a la altura de la ciudad de Kaizu, a donde peregrinó por última vez el monje-poeta Matsuo Basho. Él y ella eran seres extraños en aquel pequeño restaurante, donde los pescadores tomaban sake tibio antes de extender las redes en el Kiso. Unas pocas mujeres, vendedoras de fruta, bebían su taza de té acompañada de pepinos encurtidos.

Después de escudriñarse con la mirada, él se acercó a ella, le tendió la mano:
-François.
Ella también le tendió a mano, presentándose con el primer nombre que se le pasó por la cabeza. La conversación fue breve, puro …

Niels Hav (Dinamarca, 1949)

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LAS MUJERES DE COPENHAGUE
Me he vuelto a enamorar de cinco mujeres
distintas durante un viaje en el autobús de la ruta 40
de Njalsgade a Osterbro. ¿Cómo va uno a controlar
su vida en esa condiciones?
Una de ellas llevaba un abrigo de piel;
otra, botas rojas. Una leía el periódico; la otra, a Heidegger
y las calles estaban inundadas de lluvia.
En el bulevar Amager subió una princesa empapada,
eufórica y furiosa, y me cautivó totalmente.
Pero se bajó frente a la estación de policía
y su lugar lo tomaron dos reinas con pañoletas fulgurantes
que hablaban con voces estridentes en pakistaní
durante el trayecto al Hospital Municipal
mientras el autobús bullía de poesía.
Eran hermanas e igualmente bellas, por lo que les entregué
mi corazón a las dos y empecé a hacer planes de una nueva vida
en una aldea cerca de Rawalpindi, donde los niños crecen en medio del olor
a hibisco mientras sus madres cantan canciones desgarradoras cuando
la tarde cae sobre las llanuras pakistaníes.
¡Pero ellas no me vieron! Y la que ll…