Jorge Cáceres Poeta Chileno

lunes, 17 de diciembre de 2012

Marcela Muñoz Molina (Chile)



La tierra también es redonda en Aarhus



“Cada ciudad tiene su torre,
para empinarse
y está sola”

Carmen Ábalos



Ninguna torre es más alta que el faro que guía a los barcos en Aarhus. Pintado de brillantes colores, es tan imponente que nadie lo ve. Ellos ven lo que está en la vitrina más próxima, en las pantallas de líquido neón,  pero nadie se arriesga a sentir el vértigo de subir la mirada. Quienes han tenido la suerte de tomar distancia, saben donde nace y muere la luz del faro de Aarhus. A doce mil quinientos  kilómetros de distancia es  fácil ubicarlo en el mapa. Los navegantes perdidos en el Cabo de Hornos saben, que cuando el viento ha enloquecido  los relojes,  deben mirar  hacia los cielos del norte buscar en la altura ese latido de luz naranja que gira sobre las nubes. Desde la curva sur del mundo, unas pupilas desconocidas cuelgan de esa llama que arde día y noche. El fuego obliga a los marineros a parchar las velas en medio de la tormenta y mantener las manos firmes en el timón. Un viento de ciento cincuenta kilómetros por hora  susurra en sus oídos “déjame llevarte”. Y las calaveras de todas las banderas  libran su propia batalla. Es la lucha de la vida y la muerte. Las velas  intentan resistir las navajas del viento. La suma de dos océanos embravecidos, abren sus fauces para dejar en claro su poder. Es la lucha del macho y la hembra. El mar tratando de engullir  la nave. El viento tratando de desestabilizar la nave. El  hielo tratando de colisionar con la nave. Y la nave se aferra  a su forma de útero. A su forma de caparazón gigante e invertida, recipiente que cobija a diminutos hombres que se arriesgan a cruzar mares amenazantes,  haciendo uso del derecho a medirse con las fuerzas que el instinto llama. Y ella los protege. Un sólo golpe de esas fuerzas feroces, bastaría para que  su fondo se llenará de agua. Pero resiste sin sacar la vista del alto faro de Scandinavia. Se niega a dormir allá abajo, entre huesos de otras naves que perdieron la luz en medio de la batalla. Ella sabe que la tormenta habrá de ceder en algún minuto, los marineros deberán reponerse. Las velas descansarán orgullosas de sus fisuras. El útero de madera se balanceará levemente. El viento se convertirá en brisa y la brisa en arrullo. El hielo se alejará en busca de otras naves. El mar deberá recuperar fuerzas y bendecir el valor de sus  oponentes. Ella surcará otros mares, más amables que el Cabo de Hornos. Llegará un día al puerto donde se posa el  faro de color y fuego. Al acercarse,  se dará cuenta  que la ciudad lo tiene a él, para empinarse. Y descubrirá asombrada que la tierra también es redonda en Aarhus.










domingo, 2 de diciembre de 2012

Pier Paolo Pasolini (Italia,1922)




Al PRÍNCIPE

Si regresa el sol, si cae la tarde,
si la noche tiene un sabor de noches futuras,
si una siesta de lluvia parece regresar
de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo,
ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello:
ya no siento delante de mí toda la vida...
Para ser poetas, hay que tener mucho tiempo:
horas y horas de soledad son el único modo
para que se forme algo, que es fuerza, abandono,
vicio, libertad, para dar estilo al caos.
Yo, ahora, tengo poco tiempo: por culpa de la muerte
que se viene encima, en el ocaso de la juventud.
Pero por culpa también de este nuestro mundo humano
que quita el pan a los pobres, y a los poetas la paz.


A ALGUNOS RADICALES

El espíritu, la dignidad mundana, 
el arribismo inteligente, la elegancia, 
el traje a la inglesa y el chiste francés, 
el juicio tanto más duro cuanto más liberal, 
la sustitución de la razón por la piedad, 
la vida como apuesta para perder como señores, 
os han impedido saber quiénes sois: 
conciencias siervas de la norma y del capital.



ANÁLISIS TARDÍO

Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa;
que todo aquello que toco ya lo he tocado;
que soy prisionero de un interés indecente;
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo tiene sabor a viejo;
que también el humorismo forma parte del bloque inamovible;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo;
que no intento todavía reconocer quién soy;
que he perdido hasta la antigua paciencia de orfebre;
que la vejez hace resaltar por impaciencia sólo las miserias;
que no saldré nunca de aquí por más que sonría;
que doy vueltas de un lado a otro por la tierra como una bestia enjaulada;
que de tantas cuerdas que tengo he terminado por tirar de una sola;
que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre
            y por lo tanto pura;
que adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.







martes, 20 de noviembre de 2012

Marcela Muñoz Molina (Chile)


LAS MARIONETAS HUMANAS


He comprado una sidra para celebrar. Toda la casa, el patio, la calle, el parque, mi ropa, mi cuerpo, mi pelo huele a humo. Las hojas que cayeron en otoño no fueron recogidas. Los fantasmas no recogen hojas, no limpian los patios, no descuelgan la ropa. Cayeron y allí quedaron. Se pudrieron con las lluvias del invierno, formaron una alfombra café habitadas por los grillos de septiembre. El estallido de la primavera trajo pastos y diminutas flores azules y amarillas. No tenían más de tres milímetros de diámetro. Pequeños puntos azules en medio del verde salvaje a escala. Cualquiera se hubiese dado cuenta que un ser humano no había pasado por allí. Un par de gatos sin hogar y una gata con dueño pero celosa de los territorios, solamente. Las primeras llamas del sol quemaron las hojas y las flores en menos de una semana. El verde se volvió un amarillo desteñido y quebradizo. Los fantasmas no limpian los patios, ni recogen las hojas, ni descuelgan la ropa. Pero las marionetas humanas sí. Deben hacerse cargo de su espacio si algo de sangre les queda. La gran mano naranja hizo parte del trabajo y abrió una burbuja de agua en la mano más pequeña que la guiaba. Había que hacerlo de una vez y cerrar el círculo. Había que hacer una fogata y quemar la historia, comprar una botella de sidra para celebrar. Colgarse plumas en el pelo y en las orejas. Viajar en el humo. Bellos dibujos  grises que se abrían y se cerraban, olas que estallaban contra el aire y se disolvían en él, que se iban con el viento. Pequeñas nubes devorando las ventanas de un avión. Había que caminar en círculos alrededor de la fogata para ver si todavía los espíritus acompañan los rituales humanos. Meterse en la caverna de la infancia, con sus olores y movimientos. Había que recordar el tiempo de los abuelos y largas carreras detrás de las mariposas. Había que ver los lagos, el hielo y los bosques primitivos. Había que tomarse toda la botella de sidra y celebrarlo. Ver el sol caer, mientras las ramas de balanceaban con la música, escuchar los grillos despertar y el canto de las aves durmiéndose en todos  los árboles. Había que disolverse en el aire, junto con el pasto muerto y la historia. 
Eso, hasta que sonó el timbre y la pequeña generala se hizo presente con el metálico manual de las reglas. Se apagó el fuego, se apagó el sol y se apagó la música. La civilización había llegado y la fiesta había terminado.





lunes, 19 de noviembre de 2012

Genaro Sandoval (Chile, 1955)



ANTICANCIÓN DEL LOBIZÓN

Las nubes estaban dispuestas
            en triángulo
cuando la luna las atravesó.
            En un minuto,
las sucesiones del cosmos
encontraron una forma
            -una señal-
era mi noche
y todo iba a ser extraordinario.
             La pobre bestia
y el encanto de un astro dorado
que no era el sol.
(Lo supe por tus ojos de noche)
todo en ella era silencio.



FRAGMENTOS


*
Si no tuviera esta llave
que me permite abrir una puerta,
y tras ella
desparramar mis zapatillas,
mi cansancio,
les aseguro que tendría un banco de plaza,
un árbol y la luna encima de mis huesos.
Si no existiera esta puerta
cuya cerradura tiene la combinación precisa;
esta llave
les aseguro, no serviría de nada.


*
De otros sueños que acrecienten mis posesiones
mientras dices – bebamos juntos viejo amigo -
que los amores que se lleva el viento
los trae la lluvia.
Y no llores.
¿Por qué habrías de hacerlo?






martes, 23 de octubre de 2012

Niall Binns (Inglaterra,1965)



6.  Esta mujer que duerme, aparentemente en paz
     -como si fuera un lecho de rosas esta cama-
     Es la cáscara de una fruta amarga
     Que he comido a medias: sin ganas, y casi  con asco
    
     Esta mujer que duerme aparentemente en paz
     Es un desecho arrojado por la tempestad
     a  las playas de un mar contaminado.

     Esta mujer no tiene voz ni nombre ni cuerpo
     Sus ojos son la distorsión atroz
     de tus ojos. Y sus anchas caderas
     una burla a tu esbeltez. A ella
     la he palpado  y exprimido como un náufrago
     para conjurarte. Pero tú no te me apareces
     Esta mujer que duerme aparentemente en paz
     es la forma monstruosa que tú adoptas
     en el más despiadado de los sueños

     Esta mujer que duerme no me sirve.



La obra maestra


Eran tiempos difíciles, tiempos de crisis
la caída en el pozo de las lecturas áridas
y una escritura plana, exenta de lucidez

Me desgranaba progresivamente en una inspección
                agobiante
Que no ofrecía, al parecer, ninguna salida
Componía cartas de amor; pero  a nadie, a la nada
Y me acariciaba con el cariño sin límites de miles de
                mujeres
Vistas y entrevistas en revistas escaparates y paseos
               por el centro de la ciudad
Pero terminaba siempre con el mismo chorro de amarga
               agonía
Y la soledad volvía a abrazarme con su  pesadez casi
               física

Hasta que un día decidí trascender mis miserias
y con las maletas cargadas, salí a recorrer el mundo
seguir  las pistas y los recuerdo de los aventureros de antaño
hacerme un hombrecito, sí señor: un hombre de acción

Me enterré en países cuyos idiomas me desconocían    
               Por completo
Me desplacé por lugares alborotados con gente de
               Colores y costumbres pintorescas
moviéndome  entre ellos en interminables círculos
               errantes
que carecían de todo sentido
y procurando sacar alguna pizca de verdad que reluciera
              entre tanta confusión

Busqué trabajo en fábricas subterráneas
entre seres fantasmales
que dormían por la noche en esteras de paja
tendidos bajo la inerte tibieza de sus máquinas

Pasé una larga etapa encima de un iceberg
Desgajado del lugar donde vivía con una familia de
                 esquimales
Divagué durante meses por los mares del norte
Bajo una luna desmesurada y entre llanto de miles
                de ballenas
En una ocasión, doblado por la sed, erigí mi carpa en
             Un pequeño oasis
y allí conocí a una  mujer proteica
que se convirtió entre mis brazos en medusa, en boa,
                en pulpa de papaya
y se burló despiadadamente de mis extenuadas fuerzas

Otra vez tuve que salir clandestinamente de un pueblo
                 fronterizo
e internarme en la selva
Perseguido por una banda de patriotas empeñados en
                 liquidar la escoria extranjera
La selva vibraba con chillidos de loros
Enjambres de insectos zancudos revoloteaban zumbando
                 en torno a mi persona
Me picaron implacablemente, dejándome con la cara
                 purpúrea e hinchada de pustulosas llagas
Pero oculto por esa nube de insectos, pasé inadvertido
                 entre los asesinos que rastreaban mis huellas
y atravesé la frontera, arrastrándome como una lombriz
                 bajo los alambres de púa

Sin embargo, aunque siempre me empeñara en extremar
               las cosas
ninguna experiencia lograba colmar mis anhelos y seguía
               año tras año
En peregrinaciones sin meca ni Jerusalén
hasta que al final resolví detenerme
Y levanté mis tablas de maderas  en las afueras de una
                gran ciudad
decidido a pasar allí mis días, con los placeres y las
               tristezas de todos los solitarios
sintiéndome ermitaño y amigo de los roedores y los
               buitres
que rondaban y se alimentaban por esos paisajes
              deshabitados
y compartían conmigo los estigmas del odio

Me puse en esos días a ponderar cuestiones filosóficas
a meditar largamente sobre el bien y el mal
y a formular ideas, sentencias y aforismos
que posteriormente he transcrito y publicado en
                 ponencias leídas
en universidades extranjeras de indiscutible prestigio
y a lo largo de mi libro “Palabra de profeta”
que durante las últimas semanas se ha convertido en
               un verdadero best- seller
y que encontrarán, seguramente, en todas las mejores
               librerías.


de Canciones bajo el muérdago (2003)




domingo, 14 de octubre de 2012

Hugo Vera Miranda (Chile)



Este poema es para ti


Sentada frente al mar/todo transcurre en blanco y negro/pasan bandadas de gaviotas/bandadas de gaviotas pasan sobre el cielo de la playa/frente al mar/bandadas de gaviotas/se escucha el rugido del mar/sobre la playa el viento quebrando ramas/el rugido del mar/se mece los cabellos/las gaviotas vuelven a pasar/llora presintiendo lo inevitable/pasa una barca incendiada de hombres oscuros sin rostro/una barca incendiada que marcha a la deriva/en la costa un regimiento que asume su derrota/una enfermera llamando al silencio/un cura borracho reparte bendiciones para nadie/en lo alto de una palmera un payaso haciendo equilibrios/se escucha el redoblar de tambores de calanda/desde el fondo del mar emerge el rostro del ser amado muerto/sobre la playa/el rugido del mar/el rugido del mar/el rugido del mar/¡oh dios!/el rugido del mar.





martes, 2 de octubre de 2012

Ernesto Cardenal (Nicaragua,1925)


 Salmo 5

Escucha mis palabras oh Señor

                                                      Oye mis gemidos

Escucha mi protesta

Porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores

ni partidario de su política

ni te influencia la propaganda

ni estás en sociedad con el gángster.



No existe sinceridad en sus discursos

ni en sus declaraciones de prensa

Hablan de paz en sus discursos
mientras aumentan su producción de guerra

Hablan de paz en las Conferencias de Paz
y en secreto se preparan para la guerra

                                        Sus radios mentirosos rugen toda la noche

Sus escritorios están llenos de planes criminales
                                                      y expedientes siniestros
Pero tú me salvarás de sus planes

Hablan con la boca de las ametralladoras
sus lenguas relucientes
                                         son las bayonetas...
Castígalos oh Dios
                               malogra su política
confunde sus memorándums
                                                 impide sus programas

A la hora de la Sirena de Alarma
tú estarás conmigo
tú serás mi refugio el día de la Bomba

Al que no cree en la mentira de sus anuncios comerciales
ni en sus campañas publicitarias, ni en sus campañas políticas
                                   tú lo bendices
lo rodeas con tu amor
                              como con tanques blindados.



Ileana: la Galaxia de Andrómeda...

Ileana: la Galaxia de Andrómeda, 
a 700.000 años luz, 
que se puede mirar a simple vista en una noche clara, 
está más cerca que tú. 
Otros ojos solitarios estarán mirándome desde Andrómeda 
en la noche de ellos. Yo a ti no te veo. 
Ileana: la distancia es tiempo, y el tiempo vuela. 
A 200 millones de millas por hora el universo 
se está expandiendo hacia la Nada. 
Y tú estás lejos de mí como a millones de años.


Tú eres sola
Tú eres sola
entre las multitudes
como son sola

la luna

Y sólo el sol

en el cielo
ayer estabas en el estadio
en medio de miles de gentes
y te divisé desde
que entré
igual que si hubieras
estado sola
en un estadio vacío













domingo, 23 de septiembre de 2012

Marcela Muñoz Molina (Chile)


CANCIÓN DE CUNA PARA JACO


Por la calle 54 de Nueva York
navegaba tu barquito
con su vela gastada,
quemada por el fuego del desamparo
-a donde el sol me llevará hoy día
a donde el frío de la noche-.


Por la calle 54 de Nueva York 
Jugabas con niños
que confundían la realidad de tu sueño.
Por ahí no más
dejabas el alma,
afirmada sin amarras
en el banco donde todos se sientan.

Por Tokio corrías desnudo
frente al asombro
de quienes no pueden detener al viento.
Setenta veces cruzaba la luz por tu cabeza
setenta la oscuridad.
-a donde me llevará el amor esta noche
a donde el miedo-

Por nueva York y siempre al borde.
Los días fueron hechos
para exhibir el corazón.
Nadie a la vuelta de la esquina
para un abrazo
Nadie y un gran silencio
que pueda llamar al animal herido.

No fue buena idea tocar la puerta
del Midnight Bottle Club.
Debes destruir lo que amas antes del abandono.
Tu barco sólo sabe
ir del miedo al amor.
Caído en la calle por donde todos pasan
sólo eres otro niño dormido.
-a donde me llevará el frío esta noche
a donde mañana me llevará el sol-.












domingo, 2 de septiembre de 2012

Wislawa Szymborska (Polonia,1923)


BUSCO LA PALABRA

Quiero definirlos en una sola palabra:
¿Cómo son?
Tomo las palabras corrientes, robo de
los diccionarios,
mido, peso e investigo.
Ninguna
responde
La más valiente – cobarde,
La más desdeñosa – aún santa
La más cruel – demasiado
misericordiosa,
La más odiosa - poco porfiada.
Esta palabra debe ser como un volcán,
que pegue, arrastre y derribe,
como la temerosa ira de Dios,
como el hervor del odio.
Quiero que ésta una sola palabra
esté impregnada de sangre,
que como los muros del calabozo
encierre en sí cada tumba colectiva.
Que describa precisa y claramente
quienes eran - todo lo que pasó.
Porque lo que oigo,
lo que se escribe,
resulta poco,
siempre poco.
Nuestra habla es endeble,
sus sonidos de pronto - pobres.
Con empeño busco ideas,
busco esta palabra -
y no la encuentro.
No la encuentro.



DEL MONTÓN

Soy la que soy,
casualidad inconcebible
como todas las casualidades.
Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol.
En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.
Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos personal.
Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,
partícula del paisaje sacudido por el viento.
Alguien mucho menos feliz
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo un cristal de microscopio.
Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.
Hierba arrollada
por el correr de incomprensibles sucesos.
Un tipo de mala estrella
que para algunos brilla.
¿Y si despertara miedo en la gente,
o solo asco,
o sólo compasión?
¿Y si hubiera nacido no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?
El destino hasta ahora ,
ha sido benévolo conmigo.
Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.
Se me pudo haber privado
de la tendencia a comparar.
Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado
ser alguien totalmente diferente.




AMOR A PRIMERA VISTA

Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.

Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?

Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.

Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,

una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,

que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?

Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.

Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.






domingo, 19 de agosto de 2012

Pablo de Rokha (Chile,1894)


CANTO DEL MACHO ANCIANO    (fragmento)


Viviendo del recuerdo, amamantándome
del recuerdo, el recuerdo me envuelve y al retornar
a la gran soledad de la adolescencia,
padre y abuelo, padre de innumerables familias,
rasguño los rescoldos, y la ceniza helada agranda
la desesperación
en la que todos están muertos entre muertos,
y la más amada de las mujeres, retumba en
la tumba de truenos y héroes
labrada con palancas universales o como bramando.

¿En qué bosques de fusiles nos esconderemos
de aquestos pellejos ardiendo?
porque es terrible el seguirse a sí mismo cuando
lo hicimos todo, lo quisimos todo,
lo pudimos todo y se nos quebraron
las manos,
las manos y los dientes mordiendo hierro con
fuego;
y ahora como se desciende terriblemente de
lo cotidiano a lo infinito, ataúd por ataúd,
desbarrancándonos como peñascos o como caballos
mundo abajo,
vamos con extraños, paso a paso y tranco a tranco
midiendo el derrumbamiento general,
calculándolo, a la sordina,
y de ahí entonces la prudencia que es la derrota
de la ancianidad;
vacías restan las botellas,
gastados los zapatos y desaparecidos los amigos
más queridos, nuestro viejo tiempo, la época
y tú, Winétt, colosal e inexorable.

Todas las cosas van siguiendo mis pisadas
ladrando desesperadamente,
como un acompañamiento fúnebre, mordiendo
el siniestro funeral del mundo, como
el entierro nacional
de las edades, y yo voy muerto andando.
Infinitamente cansado, desengañado, errado,
con la sensación categórica de haberme equivocado
en lo ejecutado o desperdiciado
o abandonado o atropellado al avatar del
destino
en la inutilidad de existir y su gran carrera
despedazada;
comprendo y admiro a los líderes,
pero soy el coordinador de la angustia del universo,
el suicida que apostó su destino a la baraja
de la expresionalidad y lo ganó perdiendo
el derecho a perderlo,
el hombre que rompe su época y arrasándola, le da
categoría y régimen,
pero queda hecho pedazos y a la expectativa;
rompiente de jubilaciones, ariete y símbolo
de piedra,
anhelo ya la antigua plaza de provincia
y la discusión con los pájaros, el vagabundaje y
la retreta apolillada en los extramuros.

Está lloviendo, está lloviendo, está lloviendo,
¡ojalá siempre esté lloviendo, esté lloviendo
siempre y el vendaval desenfrenado que
yo soy íntegro, se asocie
a la personalidad popular del huracán!

A la manera de la estación de ferrocarriles,
mi situación está poblada de adioses y de ausencia,
una gran lágrima enfurecida
derrama tiempo con sueño y águilas tristes;
cae la tarde en la literatura y no hicimos lo que
pudimos,
cuando hicimos lo que quisimos con nuestro pellejo.

El aventurero de los océanos deshabitados,
el descubridor, el conquistador, el gobernador
de naciones y el fundador de ciudades
tentaculares,
como un gran capitán frustrado,
rememorando lo soñado como errado y vil
o trocando en el escarnio celestial del
vocabulario
espadas por poemas, entregó la cuchilla rota del
canto
al soñador que arrastraría adentro del pecho
universal muerto, el cadáver de un conductor
de pueblos,
con un bastón de mariscal tronchado y echando
llamas.

El "borracho, bestial, lascivo e iconoclasta" como el
cíclope de Eurípides,
queriendo y muriendo de amor, abrasándola
a la amada en temporal de besos, es ya nada más
que un león herido y mordido de cóndores

Caduco en la "República asesinada"
y como el dolor nacional es mío, el dolor popular me
horada la palabra, desgarrándome,
como si todos los niños hambrientos de Chile fueran
mis parientes;
el trágico y el dionisíaco naufragan en este enorme
atado de lujuria en angustia, y la acometida
agonal
se estrella la cabeza en las murallas enarboladas de
sol caído,
trompetas botadas, botellas quebradas, banderas ajadas
ensangrentadas por el martirio del trabajo mal
pagado;
escucho la muerte roncando por debajo del mundo
a la manera de las culebras, a la manera de las
escopetas apuntándonos a la cabeza, a la
manera
de Dios, que no existió nunca.





sábado, 14 de julio de 2012

Gioconda Belli (Nicaragua, 1948)


NO ME ARREPIENTO DE NADA      

Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,
que deseara mi madre.
No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,
me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez
bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la "niña buena", la "mujer decente"
la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
—ellas habitando en mí queriendo ser yo misma—
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos,
y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios
—en horas de oficina—
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros
me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella,
me gusta ser.







sábado, 16 de junio de 2012

Marcela Muñoz Molina (Chile)


WEATHER  REPORT


El telescopio las enfoca de tal manera que pareciera que están colisionando, pero es sólo un efecto. Están separadas por millones de años luz. No se rozan siquiera. Mientras ellas navegan a una velocidad desconocida, The Beatles cantan Real love. Danzan en el camino que lleva al infinito. En el norte, la primavera estalla contra el verano. Y Llueve sobre Santiago. En los últimos días las gotas de lluvia se han vuelto de colores.  En las noches, además son de neón. La gente intenta rescatarlas del pavimento y guardarlas en sus bolsillos, pero es imposible. Se deshacen a centímetros del suelo.  Han provocando ríos tornasolados, incontenibles. Las ropas tendidas, se han teñido y  los patios son un lugar de fiesta. Todos se acuestan tarde, no quieren perderse la visión de la lluvia luminosa. Llegan atrasados a sus trabajos, los niños no asisten a la escuela. Las calles se han vuelto murales horizontales que nadie quiere pisar. Los árboles cargan frutos que duran  un par de minutos. Por mi calle, han pasado dos perros celestes, uno lila y un gato rosado. Rosados como aquellas que danzan por el camino que lleva al infinito y no se rozan siquiera. El telescopio las enfoca de tal manera que pareciera que están colisionando, pero es sólo un efecto. El pronóstico del tiempo dice que mañana lloverán letras.