Marcela Muñoz Molina (Chile)


POEMA ONCE

                                                          A Hugo Vera M.


¿Quién cuidará de los libros, cuando todos nos hayamos ido?

¿Para qué servirán sus hojas incendiadas, 

sus lomos envejecidos?
 
¿Para alimentar las fogatas de los perros?
 
¿Para limpiar ojos que no son humanos?
 
¿Para arrastrarse por los desiertos?
 
¿Cuántas toneladas de sueños, pesan en todos los libros del mundo?
 
¿A donde irán los desbordes de imaginación logrados por ellos?
 
cuando todos nos hayamos ido.

¿Dónde morirán?
 
abandonados y solos
 
azules y desamparados,
 
dormidos en las calles
 
como niños vagabundos.

                                                        
 (de Poemas Para No Matar, 2000)



LA POESÍA AL PODER



La poesía es la única capaz de hacerse cargo

 al mismo tiempo
 de la belleza y de la miseria humana.

No discrimina en eso.

No conoce la diferencia

entre Cocó Chanel

y la señora que cose ropa

aquí a la vuelta.

La poesía

retuerce y tiraniza al vocero,

lo exprime y lo consume,

pero es democrática y generosa

con todo lo demás.

Ve la belleza que nadie ve,

reconoce el dolor que nadie quiere ver,

se hace cargo de los hijos ajenos,

defiende al inocente

y también al culpable

porque sabe

que alguna vez fue inocente.

No le importan las deudas,

cobija a losers como yo

y perdona a los winners

que lloran solos por las noches.

Es capaz de comprender

los actos de cobardía.

La poesía no quiere chicos sin zapatos,

sin cuadernos,

sin frazadas en los inviernos.

No quiere madres cansadas

y padres sin esperanza,

no quiere hijos de la violencia

y del abandono.

Por eso,

la poesía

se hace cargo del odio,

lo intercepta

y lo embellece.

Luego,

lo dispara directo al corazón

del lector,

del oyente.

La poesía

asume todo eso

que los demás evitan

porque no quieren pagar el precio.

Y al final

los perdona.

Porque ve más allá del ojo humano

y más allá de fronteras estelares.

Ella,

hace su trabajo

todos los días,

sin publicidad

sin pretensiones

y sin prensa.



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