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La tierra también es redonda en Aarhus (Marcela Muñoz Molina, Chile)

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“ Cada ciudad tiene su torre, para empinarse y está sola” Carmen Ábalos Ninguna torre es más alta que el faro que guía a los barcos en Aarhus. Pintado de brillantes colores, es tan imponente que nadie lo ve. Ellos ven lo que está en la vitrina más próxima, en las pantallas de líquido neón, pero nadie se arriesga a sentir el vértigo de subir la mirada. Quienes han tenido la suerte de tomar distancia, saben donde nace y muere la luz del faro de Aarhus. A doce mil quinientos kilómetros de distancia es fácil ubicarlo en el mapa. Los navegantes perdidos en el Cabo de Hornos saben, que cuando el viento ha enloquecido los relojes, deben mirar hacia los cielos del norte buscar en la altura ese latido de luz naranja que gira sobre las nubes. Desde la curva sur del mundo, unas pupilas desconocidas cuelgan de esa llama que arde día y noche. El fuego obliga a los marineros a parchar las velas en medio de la tormenta y mantener las manos firmes en el timón. Un viento de ci...

Pier Paolo Pasolini (Italia,1922)

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Al PRÍNCIPE Si regresa el sol, si cae la tarde, si la noche tiene un sabor de noches futuras, si una siesta de lluvia parece regresar de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo, ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello: ya no siento delante de mí toda la vida... Para ser poetas, hay que tener mucho tiempo: horas y horas de soledad son el único modo para que se forme algo, que es fuerza, abandono, vicio, libertad, para dar estilo al caos. Yo, ahora, tengo poco tiempo: por culpa de la muerte que se viene encima, en el ocaso de la juventud. Pero por culpa también de este nuestro mundo humano que quita el pan a los pobres, y a los poetas la paz. A ALGUNOS RADICALES El espíritu, la dignidad mundana, el arribismo inteligente, la elegancia, el traje a la inglesa y el chiste francés, el juicio tanto más duro cuanto más liberal, la sustitución de la razón por la piedad, la vida como apuesta para perder como señores, os han impe...

Las marionetas humanas (Marcela Muñoz Molina, Chile)

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He comprado una sidra para celebrar. Toda la casa, el patio, la calle, el parque, mi ropa, mi cuerpo, mi pelo huele a humo. Las hojas que cayeron en otoño no fueron recogidas. Los fantasmas no recogen hojas, no limpian los patios, no descuelgan la ropa. Cayeron y allí quedaron. Se pudrieron con las lluvias del invierno, formaron una alfombra café habitadas por los grillos de septiembre. El estallido de la primavera trajo pastos y diminutas flores azules y amarillas. No tenían más de tres milímetros de diámetro. Pequeños puntos azules en medio del verde salvaje a escala. Cualquiera se hubiese dado cuenta que un ser humano no había pasado por allí. Un par de gatos sin hogar y una gata con dueño pero celosa de los territorios, solamente. Las primeras llamas del sol quemaron las hojas y las flores en menos de una semana. El verde se volvió un amarillo desteñido y quebradizo. Los fantasmas no limpian los patios, ni recogen las hojas, ni descuelgan la ropa. Pero las marionetas humanas sí. ...

Niall Binns (Inglaterra,1965)

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6 .   Esta mujer que duerme, aparentemente en paz      -como si fuera un lecho de rosas esta cama-      Es la cáscara de una fruta amarga      Que he comido a medias: sin ganas, y casi  con asco           Esta mujer que duerme aparentemente en paz      Es un desecho arrojado por la tempestad      a  las playas de un mar contaminado.      Esta mujer no tiene voz ni nombre ni cuerpo      Sus ojos son la distorsión atroz      de tus ojos. Y sus anchas caderas      una burla a tu esbeltez. A ella      la he palpado  y exprimido como un náufrago      para conjurarte. Pero tú no te me apareces      Esta mujer que duerme aparentemente en paz    ...

Hugo Vera Miranda (Chile)

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Este poema es para ti Sentada frente al mar/todo transcurre en blanco y negro/pasan bandadas de gaviotas/bandadas de gaviotas pasan sobre el cielo de la playa/frente al mar/bandadas de gaviotas/se escucha el rugido del mar/sobre la playa el viento quebrando ramas/el rugido del mar/se mece los cabellos/las gaviotas vuelven a pasar/llora presintiendo lo inevitable/pasa una barca incendiada de hombres oscuros sin rostro/una barca incendiada que marcha a la deriva/en la costa un regimiento que asume su derrota/una enfermera llamando al silencio/un cura borracho reparte bendiciones para nadie/en lo alto de una palmera un payaso haciendo equilibrios/se escucha el redoblar de tambores de calanda/desde el fondo del mar emerge el rostro del ser amado muerto/sobre la playa/el rugido del mar/el rugido del mar/el rugido del mar/¡oh dios!/el rugido del mar. http://youtu.be/sW65oduoe-U

Ernesto Cardenal (Nicaragua,1925)

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SALMO 5 Escucha mais palabras oh señor Oye mis gemidos Escucha mi protesta Porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores ni partidario de su política ni te influencia la propaganda ni estás en sociedad con el gángster. No existe sinceridad en sus discursos ni en sus declaraciones de prensa Hablan de paz en sus discursos mientras aumentan su producción de guerra Hablan de paz en las Conferencias de Paz y en secreto se preparan para la guerra Sus radios mentirosos rugen toda la noche Sus escritorios están llenos de planes criminales y expedientes siniestros Pero tú me salvarás de sus planes Hablan con la boca de las ametralladoras sus lenguas relucientes son las bayonetas... Castígalos oh Dios malogra su política confunde sus memorándums impide sus programas A la hora de la Sirena de Alarma tú estarás conmigo tú serás mi refugio el día de la Bomba Al que no cree en la mentira de sus anun...

Canción de cuna para Jaco (Marcela Muñoz Molina, Chile)

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Por la calle 54 en Nueva York navegaba tu barquito con su vela gastada quemada por el fuego del desamparo -a donde el sol me llevará hoy día a donde el frío de la noche- Por la calle 54 en Nueva York  Jugabas con niños que confundían la realidad de tu sueño. Por ahí no más dejabas el alma, afirmada sin amarras en el banco donde todos se sientan. Por Tokio corrías desnudo frente al asombro de quienes no pueden detener al viento. Setenta veces cruzaba la luz por tu cabeza setenta la oscuridad. -a donde me llevará el amor esta noche a donde el miedo- Por nueva York y siempre al borde. Los días fueron hechos para exhibir el corazón. Nadie a la vuelta de la esquina para un abrazo Nadie y un gran silencio que pueda llamar al animal herido. No fue buena idea tocar la puerta del Midnight Bottle Club. Debes destruir lo que amas antes del abandono. Tu barco sólo sabe ir del miedo al amor. Caído en la calle por donde todos pasan sólo eres otro niño dormid...